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sábado, 5 de febrero de 2011

31 Ene 2011 - Media Marathon de Getafe (M)


Buen día, a pesar del frío y otras circunstancias. En toda la mañana la temperatura no subió más de 3ºC y en toda la semana pude dormir más de seis horas por noche.

Sin embargo había muchísimas ganas de correr y hacerlo bien. No todos los días se puede disponer de un circuito tan llano y tan bien conocido como el de Getafe ni todos los años tienes la suerte de haber acumulado cienes y cienes de kilómetros en las últimas semanas: 26 horas en Noviembre, 31 horas en Diciembre y otra vez 26 en Enero. Hablamos siempre de tiempo de carrera, lo que supone ignorar abdominales, pesas, estiramientos y otras frivolidades.










En ese tiempo de carrera sí deberían ser contados rodajes largos en la montaña en los que tratamos de tú a tú con el hielo, la nieve y la noche; sesiones inacabables de series en la pista (ese inolvidable 3x8x300m) y en los dos desiertos kilómetros de la recta del Cementerio; fartleks en los que corrimos cada minuto como si fuera a ser el último, olvidando para ello el hambre que hay a las nueve y media de la noche. También, aunque no haya que estar muy orgulloso de ello, cabe mencionar el único intento de doblar sesión que realizamos antes de las siete de la mañana de un día indeterminado, tan duro y tan desvastador en sus efectos que no hubo fuerzas ni ganas para repetirlo.







Así pues, le dimos plantón a los libros y a los apuntes por un rato y nos encaminamos a la línea de salida con el objetivo de acabar lo más rápido posible. Para seguir estudiando, por si alguién lo está dudando.

Más en serio, la hora y quince estaba en mi cabeza como una meta por la que luchar. Sabiendo que eso suponía bajar dos minutos largos mi marca personal, la hora y quince era un lugar al que llegar y que daba sentido al tortuoso y casi siempre absurdo camino por donde hemos transitado los meses anteriores.

Se dio la salida y, como de costumbre, tuvimos que arramblar con los cuatro o cinco personajes que por causas del todo incomprensibles para el intelecto medio aspiraban a la cabeza de carrera cuando su sitio, por preparación, capacidad y sobre todo por su actitud, estaba más cerca del coche escoba.








Primer kilómetro en 3:18. Para acabar en hora quince tampoco hace falta correr tanto, así que relajo y la gente me sigue pasando por los dos lados. La estrategia consiste en disimular mientras pasan los kilómetros y no empezar a sufrir hasta el kilómetro catorce. En estos primero smomentos la gente viene y va, se sengancha y se vuelve a acoplar en los grupos y no encuentro un panorama claro hasta que a eso del kilómetro tres me alcanza un veterano que me suena de la Intercampus y me parece una referencia inmejorable.

Nos ponemos a la par y empezamos a clavar los kilómetros a 3'30'', segundo arriba, segundo abajo. Me siento genial, fuerte, con mucha energía para gastar y muchas ganas de dar guerra. Los kilómetros pasan sin esfuerzo y por fin me creo que bajar de la hora y cuarto está a mi alcance. Sé que queda más de la mitad de la carrera pero no me importa mucho, en esos momentos cincuenta kilómetros todavía te parecen pocos.




Las buenas sensaciones me duran hasta el kilómetro once. Un flato asesino empieza punzonearme en el costado y me va costando más seguir al veterano. Para no pensar me concentro en sus zapatillas pero éstas cada vez se van más lejos, se me escapan. No tengo muy claro si es él que está cambiando o soy yo que estoy pinchando. Entre tanto noto que el pulso se me acelera y las piernas se me quejan porque ésta no es su guerra. Le dejo ir.

Luego más tarde, bicheando por Internet descubro que este caballero (que por cierto no es el que sale en las fotos vestido de naranja) ganó la categoría de veteranos del Marathon de Nueva York en el año 2006 y que su registros normales andan por las 2h30-2h40 en Marathon. De verdad que es todo un honor compartir esos kilómetros, maestro.

Me quedo solo como una rata y busco la forma de que no se me vaya todo al traste. Ignoro los pinchazos, que ya los noto en el hombro, ignoro el sabor a sangre en la garganta y trato de buscar el compás que más se ajuste a la situación. Tengo margen de sobra para bajar de 1h15, sólo se trata de fluir y no romper motor.


Las voces conocidas ayudan a hacer más llevadero el agobio y ya vamos por el 17 , el punto más alejado del recorrido. Un instante de relax mental ya que en este punto sólo queda volver a meta. Este kilómetro se me pasa muy rápido y antes que me de cuenta estoy en el 18. Bien, la cosa está respondiendo, vuelvo a rondar los 3'30'' y me esfuerzo porque no decaiga. Incluso paso a un corredor, tal vez no sea demasiado tarde para bajar de hora catorce. Abro el gas que creía no tener y decido jugármela a reventar en los kilómetros que quedan.

Cuando entro en el polideportivo y encaro la última recta veo que se va el 3 y viene el 4 en el cronómetro. 1:14:00 al pasar el k21, último hachazo (que se puede ver aquí) y por pura rabia cubro la última recta en 14 segundos.

Por tanto, 1:14:14 en meta y primer local ,que me permite volver a casa con un jamón al hombro. Como si en esa mañana hubiéramos salido a cazar jabalises.




(Gracias por las fotos a Sebas Navarrete)


miércoles, 27 de octubre de 2010

24/10/10 XXIII Cross de la Cuerda Larga. Pto. Morcuera-Pto. Navacerrada (M)

Salimos inmersos en un alarido colectivo que trata de asustar a los miedos que suscita un recorrido muy aéreo, expuesto al sol y al viento (menos mal no a la niebla) y, además, desprovisto de agua en su práctica totalidad, pues sólo contamos con dos avituallamientos en los kilómetros 3 y 17 (de 19 totales).


Primeros momentos de la prueba. No salgo en la foto por medio segundo
Foto: skimotrail.blogspot.com


La selección de la carrera se hace en las primeras rampas que nos llevan a la cima de la Najarra. Eliseo Bodelón se destaca desde el principio y, sin concesiones ni un sólo amago de mirar hacia atrás, empieza a trabajarse desde el primer momento la brecha que le dará finalmente la victoria. Como siempre, me concentro en mi carrera y en mis sensaciones. Otros días me cuesta más no dejarme llevar pero cuando a los diez minutos los gemelos se están tensando como un arco y la boca absorbe el aire helado con desesperación, regularse es la opción fácil.

En el primer tramo de llaneo recorto sin dificultad la distancia que me separaba del tercer clasificado. Se me vuelve a ir en la siguiente subida pero en cuanto el terreno pica hacia abajo le vuelvo a adelantar. Repetimos el juego un par de veces hasta que una bajada algo más técnica entre bloques de piedra –Bailanderos, me parece- me permite ganar unos cuantos metros e irme hacia delante.

Vamos bien, me digo. El día es precioso, hay muchos kilómetros en los que se puede correr fluidamente y me gustaría saberme los nombres de todos los picos que se ven. Dejamos a la izquierda la Pedriza, aún entre sombras, y seguimos nuestra marcha hacia el oeste, con esa agradable sensación de no tener nada entre tu cabeza y el cielo. Mi única preocupación es no dejar de ver las marcas naranjas hasta que el viento del Norte casi me lleva por delante en un tramo más expuesto. Se hace muy incómodo correr chepado pero no queda otra, el aire es muy helado. Me consuelo pensando que de mal tiempo cada uno tiene su ración. Para no darle más vueltas me pongo a contar los pasos que voy dando. Mal de muchos… ya sabes, epidemia.

Cuando giro la cabeza no termino de perder de vista a mi perseguidor. Sé que aún queda la última subida seria, hasta Cabezas de Hierro, y que ahí estará la clave de lo que pase en adelante. Al poco aparece la cima como un gigante al que hay que derrotar y en lo alto dos puntitos, uno azul y otro verde, que me sacan más de media vida. Para colmo el cuarto clasificado me ha recortado tanto que ya puedo leer los números de su dorsal. Pues sí, aquí va a estar la clave. Aprieto los dientes y pienso en fuego: prefiero reventar a que me cojan. Corro hacia arriba todo lo que puedo y más. Cuando no, las manos empujan con ansia a las rodillas para que no tarden tanto en impulsarse y recuperen cuanto antes. Me anima que no me lleguen a recortar la distancia y trato de correr un poco más. Por fin la bajada. Alivio.



Ya que no tengo fotos mías, las tomo prestadas. Diferentes momentos de la carrera
Foto: Yolanda Encinas


Me acuerdo poco del perfil y no conozco bien estos terrenos pero calculo que me quedan 4 kms hasta el avituallamiento y 6 hasta la meta. Dos subidillas más y la gran bajada. Parece poco pero ya se me empieza a hacer larga esta historia, un retortijón me pasa por el estómago y me doy cuenta de que es hambre. Es ahí el momento en el que empiezo a sentirme muy débil, ni siquiera puedo con las zapatillas y cada zancada se me hace un mundo. No es posible, una pájara, ahora, no…Qué duro. Me parece que al siguiente paso me voy a tener que parar y sentarme en una piedra. Me quedan como mucho un gramo o dos de energía y ya nada funciona: ni contar pasos, ni cantar canciones chorras, ni lo bonito del paisaje…me empieza a dar por culo la Sierra de la Guarra Dama y todos sus nombres inventados… En estas llego a la Bola del Mundo, hay un control, pido isotónico a voces y me tiro de cabeza por la pista del telesilla. Alivio otra vez.

Aún se me hará larga, muy larga, la despiadada bajada que lleva al Puerto de Navacerrada por debajo del telesilla. Rezo para que no se me monte ningún músculo y para no tropezarme. Los pocos montañeros que suben por la pala nos animan pero no escucho lo que dicen, es imposible con esta forma salvaje de resoplar. Por fin tierra firme y voluntarios que uno tras otro te indican por donde cruzar mientras te felicitan. Más gente que ha subido al puerto a echar la mañana del domingo. Eso sí, ni un globo ni una triste pancarta de meta. Me desvían a la derecha y ahí ya está el albergue de la RSEA Peñalara. Último sprint hasta que alguien se acerca con un cacharro a mi muñeca, el chip pita y me dice que ya he llegado.

Sí. Soy tercero. Primer podium en carreras por montaña y primera competición en mucho tiempo que me deja satisfecho del todo. Ganas había ya.



jueves, 3 de junio de 2010

16/05/2010 - CxM Memorial Fernando García Herreros, Bustarviejo (M)


"Como los Punkis Gitanos"


Con muuuucho retraso (lo típico de los examenes) me pongo a contar la penúltima vez que me puso el dorsal, hace ya más de un mes.

Se preveía un día meteo-complicado por culpa del mal tiempo reinante la semana anterior, con bajas temperaturas y suelo húmedo y resbaladizo. Sin embargo, la mañana se descubrió espectacular, limpia y perfecta para la práctica deportiva. Dieron la salida y no me enteré muy bien. Salida por las calles del pueblo y al kilómetro pico empezamos a subir por una senda estrecha que todavía se deja correr. No llego a alcanzar la cabeza cuando ya hay que tirarse a tumba abierta por un corta fuegos de una pendiente infernal; me caigo, reboto y sigo corriendo. Nunca me había pasado.

Escucho pasos tras de mí y el viento me alborota la coleta. Un animal baja a cincuenta por hora sin miedo a rocas ni a raices. Los árboles se abren a su paso y me deja hundido en la miseria. Y yo que creía que era buen bajador...

El cortafuegos visto en Google Earth.
Esas típicas cosas que siempre me impresionarán.



Al llegar abajo, dos minutos pero tres años después, cuesta hacerse a correr en llano. Veo varios corredores desperdigados delante mío pero no ubico en qué posición voy. Puede que el quinto, el décimo o el veintisiete. Todavía no me lo explico pero me caigo dos veces. Sin consecuencias, menos mal.

Segundo avituallamiento, van sólo seis kilómetros y llevamos un mónton de minutos. Nos agrupamos. Pienso que esto casi no ha empezado, tengo que hacer mi carrera y no gastar energías a lo tonto. Viene ahora un tramo de subida en el que se puede correr bien, me obligo a hacerlo pero no soy capaz. vamos vamos vamos...controla, no te asfixies...no parar no parar no parar.... ¡fallo! se me van los de delante... Creo que ahí es donde perdí las opciones de acabar tres o cuatro puestos más alante. La duda de siempre: ¿si hubiera forzado ahí lo habría pagado al final? Nunca lo sabremos. Así que sigo a mi bola y en unas zetas que suben entre pinos paso a dos corredores ¡Pero esto qué es! Me motivo y voy para arriba con todo, como los punkis gitanos, tirando lo mismo de piernas que de manos...

Cuando llego a la cima del segundo pico los riñones me chillan de tal forma que parece que van a reventar. El aire fresquito de la altura (1500m) me da dos hostias para que eche a correr. En el perfil parece que el tramo entre este pico y el Mondalindo es llano pero de eso nada, son dos o tres toboganes en los que debido al cansancio me cuesta correr. Sólo veo la campa inmensamente verde y al final el cielo. Hacia allí que vamos.


Llegando al Mondalindo


Controlo en las bajadas porque pienso que si me caigo otra vez ig
ual ni me levanto. En una piedra grande tomo referencias con los dos de delante: 45 y 30 seg...me parece mucho pero cuento con la última bajada. Al salir del último avituallamiento unos montañeros me dicen vayaanimal-comobajas-vas el 6º. Imposible. No me salen las cuentas pero tampoco es momento para hacer algo que no sea mirar al suelo y cartografiar cada piedra del terreno. Noto que las piernas van más rápido que la vista y la adrenalina hace de las suyas para achantar al miedo. Paso al de delante y me esfuerzo por meterle metros ¡esta bajada no se acaba nunca, copón! La adrenalina se deja convencer por el cansancio, me cuesta mucho levantar los pies y parece que me los voy a enganchar en cada piedra. Mil zancadas más y la iglesia está igual de lejos...vamos, vamos, vamos...ya tengo al de atrás pegado a mi chepa.



Queda kilómetroymedio


Abajo hay unos voluntarios que nos gritan: queda kilómetro y medio. Venga, no es nada...En una bajadita el detrás coge impulso y me pasa. Ahora me da vergüenza reconocerlo pero en ese momento me dio absolutamente igual. Sólo quería llegar y quitarme las zapatillas. Incluso me autoconvencí de que era veterano y para los puestos me daba lo mismo... kilometroymedio y una mierda, donde hostias esta el pueblo...ah, sí, mira, ya llegamos ¡La gañanada del día, señores!


Finalmente soy octavo y no, el de atrás no era veterano. Soy el sexto senior, según la clasificación

jueves, 25 de marzo de 2010

Apariciones y Muñecos


No amigos... No es lo que pensais.
Esto que viene ahora no tiene nada que ver con los gaticos y monetes de Muchachada Nui (Nui!).

Son dos circuitos que me enseñaron ayer en un sitio donde vamos cada fin de semana y que ya tenemos trilladísimo en lo que a llaneo se refiere pero que en cuanto a desniveles, nos dimos cuenta de que no tanto.

En el entorno del Cerro de los Ángeles, que por su condición de centro geométrico de la Península permite tener a todos los rivales igual de cerca, se ubican estos dos circuitillos (uno: las Apariciones y dos: el Muñeco) que transcurren entre pinos, trincheras de la Guerra Civil, misas radiadas, basura y parejas follando.



Visto desde arriba, el Cerro es así

Es la típica área recreativa entre polígonos industriales que da algo de oxígeno a las poblaciones del Sur de Madrid. Bosque de repoblación, banquitos y fuentes, merenderos, pistas deportivas, columpios, una ermita, muchos tipos de cuestas y circuitos de distinta longitud es lo que te puedes encontrar en los 4kms de perímetro que tiene. Los corredores de la zona lo conocemos bien y por eso mismo sabemos que no es bueno quedarse allí cuando se hace de noche: Sodoma y Gomorra, en comparación, era una película de Disney.


El muñeco que da nombre al circuito

Pues allí estuve ayer con mi colega el Muelas. En una tarde fresquita, con lluvia primero y granizo después, le pegamos unas cuantas vueltas mientras nos contábamos las últimas batallas, planificamos las que se avecinan y dejamos clara la diferencia que hay entre lo que es duro y lo que es difícil, disertación que merece un post aparte.


La mítica recta donde empiezan todos los circuitos

Esto viene a confirmar mi teoría de que en este país nuestro, donde cada pueblo tiene su cerrillo como cada culo su grano, se puede entrenar la montaña en cualquier sitio. Hasta hay colegas que se lo montan en la mismísima Costa del Sol. Es sólo cuestión de imaginación.

Con más tiempo y poquito a poco iré comentando las zonas por donde he rulado y que, según mi persona, sirven bien para entrenar desniveles. Lo único que necesitas para ponerte a preparar la montaña son las ganas!!

(Digo correr. Lo que es mejorar y disputarle las copas al Kilian, ya va a ser más complicado)

martes, 23 de febrero de 2010

Sábado 21/02/2010 - Cross UAH

Como cambia la vida en cinco años de carrera...No lo digo por la madurez adquirida, los conocimientos acumulados las experiencias que te curten...Ojalá.

Lo digo porque el primer año que llegué a la uc3m tenían que buscar el equipo de cross para el campeonato de España debajo de las piedras y este año cierro equipo por los pelos.
Necesitaba clasificarme entre los quince primeros para sumar los puntos necesarios...Tenía que volver a ser el de las grandes tardes. La verdad es que ya a priori no iba a ser un mal día, con todos los buenos de camino al campeonato de España de equipos, a lo que hay que sumar los últimos entrenamientos realizados. Total que confianza.Madrugón y en tren al campus de Alcalá, apartado donde los haya. Cuenta la leyenda que tiempo ha era una cárcel y como los presos no tenían donde escaparse estaban todo el día desmotivados, sin ganas de nada. El panorama era tan aburrido que pusieron una Universidad para ver si cambiaba.

Pues eso, lo de todos los universitarios. Llegar a la inscripción, enseñar hasta la partida de nacimiento para demostrar que no somos ilegales y a calentar. Saludar a los habituales.

-Si no vamos entre los tres primeros, te dejo pasar delante
-Pégate a mí y verás


Me dicen cuando les cuento mi película.

-Bueno, gracias... pero espero que no haga falta.


Salgo delante. No el primero pero delante. Creo que será la primera carrera en la que tomo una mínima responsabilidad. Voy a la cabeza del grupo perseguidor, sin mirar atrás. Concentrado y pensando en correr, correr, correr...pues poco más hay que hacer. El circuito es un llano inmenso sin referencias, 4kms ida 4 kms vuelta.
Pita un GPS a mitad de carrera.

-¿Este es el cuatro no? sí, sí...


Ya vamos cuatro en el grupo pero no perseguimos a nadie. Van otros tres tíos por delante desperdigados e inalcanzables. Parece que ya hay que pensar en hacer algo. Pero voy cascado, sólo queda aguantar. Y aguanto por lo menos dos kilómetros más, hasta que la cabeza hace click y me descuelgo. Recupero algo y trato de acabar fuerte. Bien Bien, lo consigo. Acabo con fuerza para esprintar, los dos de delante sólo me sacan dieciocho segundos y al final serán tercero y cuarto de la clasificación univesitaria, no me voy a volver a ver tan cerca del podium en la puta vida. Pero estoy contento. He corrido a 3'26 durante un buen rato y he cumplido. El 27 de Marzo estaré en Albacete en el campeonato de España. Fuerza y confianza para la saca, que usaremos convenientemente en la próxima batalla, la CxM de Banyeres de Mariola en Alicante.

martes, 2 de febrero de 2010

El rey de la reguleridad

Pues eso tío, que al final las Navidades no salieron como yo me esperaba.

Los días de lluvia fría e incansable se ponían uno al lado del otro y lo único que nos quedaba era leer, quemar leños bien gordos en la lumbre y, cuando se hacía de noche, bajar al bar. Qué barbaridad, qué manera de llover. Y luego nieve. Para qué queremos más.

Aún así nos inventamos los motivos y salimos todos los días posibles. Los carriles reventados, charcos en los que te hundias hasta el gemelo, la culera permanentemente manchada de barro y las zapatillas siempre mojadas. Pocas horas de luz y como consecuencia, entrenos acabados a tientas. Esperemos sacarles provecho el futuro. Si no, menuda gilipollez.

Alguna serie sí que hicimos. La única vez en mi vida en la que no quería que llegara la recuperación. No quería porque eso significaba pasarse un minuto, tres o los que fueran, quieto, bajo la lluvia y aguantando el viento en las costillas. Sintiéndote cada vez más gilipollas. Tiempos dignos, eso sí.

Y por si fuera poco, lesiones. Un día haciendo cuestas debí apoyar tan mal el pie que me abrí el ligamento del quinto meta. Me hacía un daño horrible y al andar cojeaba. Masaje del fisio, más dolor y un par de días parado. Luego bien pero con miedo. Ya en Madrid y volviendo a lo duro, una contractura en el isquio me dejó seco a mitad de una serie de mil. Acojone al principio -parecía una rotura-, luego hielo y hondonadas de Radio Salil. Rodajes suaves y nueva visita la fisio. Has rozado el límite chaval, me dice. Saca una aguja y me la clava. Da buen resultado, a los dos días ya me estoy apretando y desde entonces hasta ahora.

Está sonando: I¡m Wonderlust King, de Gogol Bodello

domingo, 20 de diciembre de 2009

Carrera Popular Aranjuez . 10k. 20/12/2009

Suena el despertador y me despierto de camino a la ducha. Salgo y miro al cielo. Bien, va a hacer sol. Si tuviera mp3 lo habría conectado para escuchar algo de Barricada, Benito Kamelas, La Fuga, Segismundo, el "último" descubrimiento llamado Scatman Jhon, Doctor Deseo, Obrint Pas... (en fin, tú sabes)... pero como no tengo enchufo la radio que casualmente (lo juro!) sintoniza RadioOlé; no suena ninguno de estos pero el Barrio y el Fary también tienen su efecto.

El mundo es para aquellos que siempre tienen un plan B, muchacho.

Café fuerte, tostadas con aceite, tomate y chorizo, zumo de naranja y croissants. Me corto de comer cuando me doy cuenta que la carrera sólo tiene 10 kms y el desnivel acumulado es de cero metros. Corriendo al tren. 25 minutazos, menos mal que me he acordado de traer un libro. Me bajo entre una manada de tíos en mallas que me arrastra a los puestos de incripciones, cojo mi dorsal y el de mis compañeros y me encuentro con Carlos, uno del club que me da la equipación más guapa que he llevado nunca. Me cambio detrás de un coche y caigo en la cuenta de que no hace mucho frío, así que ni gorro, ni guantes, ni hostias. Empezamos a calentar y en veinte minutos escasos estoycon Luis que hoy será mi pacer(1), abriendome paso a codazos para llegar a una zona de la salida digna. La organización ha puesto cajones para que la gente se distribuya según su marca pero no los respeta ni dios.

Empieza la cuenta atrás y al llegar a cero eso es la guerra. Codazos, empujones, alguna caída, casi tengo que saltar a un señor gordo y bajito que inconcebiblemente se ha puesto en la primera fila. Joder, me encanta que miles (ojalá fueran millones) de personas madruguen y tomen una ciudad el domingo más frío del año, pero a mí no se me ocurre salir delante de los que van a hacer 30 minutos, pues me arrollarían. A los 500 metros ya se puede correr bien y me encuentro con Luis, que me dice: vamos a pasar a 3'15'' para ir con margen. No se te ocurra mirar el reloj, yo te iré diciendo. Le digo que vale pero sé que no me voy a resistir. En 10 minutos caen los 3 primeros kms, bien, contento de estar ahí. Luis, no aprietes más que no voy tan cómodo. Pasamos el km 5 en 16'43'', ya más apretado; el km 6 en 20'18'' y comienza el espectáculo. Los músculos se crispan, empiezan a quejarse y el cuello se me tuerce. La sonrisa del payaso me cruza la cara, y Luis se me va unos metros; me habla pero no lo escucho, me empieza a pasar gente, paso de mirar los tiempos porque no tengo ni fuerzas ni ganas. El final es una recta de un kilómetro que parece alargarse hasta el infinito. Sé que voy a hacer marca pero me enfado porque podría ser mejor. No se pue'ser tan malo. Aprieto los dientes y consigo esprintar.

34'31''. No está mal puesto que mi anterior marca es de 35'20'', pero da rabia porque durante la mitad de la carrera he acariciado la idea de bajar de 34. Aun sabiendo que faltaba la otra mitad. Me hubiera gustado saber sufrir un poquito más, ser más duro de cabeza y no pinchar tanto en los últimos kilómetros. Llegar muerto a meta si hubiera hecho falta.

Pero bueno, es la segunda carrera de este tipo (rapidísimos 10 kms) que hago y noto que aún no es mi terreno, estos ritmos son muy agresivos para mi, una media, por ejemplo, me resulta más fácil de correr. Me quedan muchos entrenamientos de calidad por meter y unas Navidades plenas de kilómetros, desniveles y aceituna. Si todo va como espero me voy a poner como un jabalí.


Está sonando: Scatman's world, de Scatman Jhon

(1) Pacers o Pace-Makers o liebres son los atletas que las organizaciones de las grandes carreras (marathones y meetings sobre todo) contratan para que marquen el ritmo de paso a otros atletas que quieren bajar el record de la prueba, del país o del mundo si se tercia. En el contexto del populacho, es el compañero de entrenamientos, mejor y más experimentado que tú, que te echa una mano para que bajes la marca mientras él se hace un entrenamiento un poquito más exigente. Si es un buen tío, como es mi caso, te animará, te hablará y te asistirá en el trance de acercate un poco más a tu límite. Estoy encantado de poder contar con gente así.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Frío y nieve en Aranjuez

El año pasado no pudimos participar en los 10k de Aranjuez a por el furor, no sé si endémico de Madrid, que hace que toda carrera con un poquito de fama agote sus inscripciones a los tres días de abrirse el plazo Fué una pena porque me encontraba al noventaytantos por cien de motivación y forma.

Este año, anduvimos un poquito más espabilados y nos llevamos sin pagar los últimos tres dorsales que quedaban en la tienda del Mario. Falta ese noventaytantos de forma, aunque sé que no anda lejos. La motivación ya viene de camino.


Para hacerse una idea de lo que encontraremos el sábado:



El día más frío de la semana. Con un 20% de posibilidades se nos tapa la almendra de nieve y con un 100% vamos a pasar muchisimo frío...Así que nada, calentamiento de 1h y, como dice mi abuela,

viernes, 4 de diciembre de 2009

Más de lo mío

Semana I de la nueva era*.
Semana larga en lo que a kilómetros se refiere, porque días ha tenido los mismos.

Lunes: 40min + 2 circuitos de gimnasio 15 estaciones+10 rectas

Martes: rodaje 1h15

Miercoles: 40 min + pesas: 3x(20Subida a banco-10 KGS+20Sentadilla-20KGS+20Cargada-8kgs) + 5 rectas

Jueves: 30min + 1 circuito 15 estaciones + 5x140arrastres5KGS + 5X200cinturón2KGS (31''-33'') + 3x4'aeróbicos rec.1'

Viernes: 30min + 4x2000(a 6'49''-6'38''-6'31''-6'27'') + 20 min


FALTAN: 60'RODAJE mañana o pasado




*Lo de nueva era responde al propósito de, como buen atleta con blog, ir apuntando los entrenos que me hago. He intentado muchas veces hacer llevar un diario de entrenos, a ver si ya pudiera ser...

sábado, 17 de octubre de 2009

Con la boca seca

Algo fuera de lo normal ocurre si has decidido dejar de lado el ritual que te acompaña la noche antes de cada carrera. Si en vez del plato de pasta comes cualquier mierda y las dos cervezas para coger el sueño se transforman en copazos de ron con cocacola que precisamente buscan el efecto contrario.
En efecto es un día excepcional, o al menos eso esperas ahora que ya ha pasado todo: que no haya muchas noches-mañanas como la de hoy. Se juntan dos citas ineludibles en el corto espacio de doce horas y no hay forma de escaquearse de ninguna de las dos. Sabes que es una locura, que no hay necesidad ninguna... pero vas y te comprometes. Por eso de que somos jóvenes y hermosos y si no haces estas cosas ahora cuando las vas a hacer. Además tienes curiosidad sobre si serás capaz de responder y qué hostias, lo que pasa es que no has sido capaz de elegir y vas a apechugar con lo que venga como buenamente puedas.



Así que en esas estás, sumido en una espiral de ruido, alcohol, humo que no te hace ningún bien pero que tampoco evitas. Pides una copa, saludas a unos y a otros, das tres o cuatro brincos, se te va la vista detrás de un movimiento más que sugerente y vuelta a empezar pero cada vez más borracho hasta que ya no pides más copas, se te traba la lengua al saludar, la mirada en lugar de desviarse se ceba y cualquier cosa te parece sugerente. Empieza a salir el sol y es la hora ya de irte a tu casa. Te echas a dormir un par de horas, con la ropa de competir puesta para evitar tentaciones y rezando para que la resaca sea leve.
Afortunadamente así es y dadno tumbos te metes en la ducha: no es que esté lúcidos pero puede valer, al menos en ese estado no llegas a preguntarte nada transcendental. De estar menos aturdido hubieras soltado de inmediato la mochila en la cocina y te habrías vuelto a la cama en cuanto la pregunta de si algo de eso tiene sentido hubiera pasado por tu mente.
Llegas al sitio de la carrera y comienzan los saludos. "tu aliento huele a fiesta" te espetan. Qué hacer sino agachar la cabeza y ponerte a calentar. Lo único bueno es que sólo con 4kms, en nada ya han dado la salida y te encuentras corriendo a lo que das, con los sentidos acolchados, la boca como el esparto, pasas la primera vuelta y luego la última, todos los kilómetros a ritmo constante. Llegas a la meta veinte segundos más tarde que el año pasado: no se le puede pedir peras al olmo.

Coges el chandal, algo de comida y piensas en el coche como en una bendición. Los párpados pesan más que las piernas y te espera el sofá con el partido del Barça al final de la tarde.
Y juras por lo más sagrado que no vas a volver a repetirlo.