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lunes, 7 de noviembre de 2011

Mala Suerte? Me da igual!


Soy un flojo. Llevo fatal el dolor y tener que estar parado por lesión me destroza además de romperme los esquemas. El martes pasado me torcí el tobillo en una bajada no especialmente complicada y se han pasado cuatro días de hielo constante y anti-inflamatorio hasta que ha recuperado un diámetro humano.

Cuando en esos momentos me tendría que haber sacado a flote la moral inquebrantable del deportista, me he ido al fondo como un plomo y he visto pasar mi vida deportiva varias veces en diapositivas . Lo que tendrían que haber sido días de entrenamientos intensos han sido frenéticas idas y venidas de olla que han acabado en borrarme del maraton alpino de Jarapalos.



Llevaba preparando ese día desde el verano, muchas horas puestas en la preparación y muchas horas tratando de imaginar como iban a ser cuatro horas de sufrimiento en la carrera por montaña más mítica de Andalucía o el sitio donde prácticamente empezó todo. Me jode porque pienso que muy en el fondo es el miedo quien toma la decisión por mí pero también tengo bastantes razones para suponer que no lo voy a pasar bien y que demasiadas veces voy a pensar que no estoy en el sitio en el que debería estar.

Pero es que además hay una razón de peso. Dos semanas después el CXM organiza la carrera que, con permiso de alguna de las vascas, puede considerarse el campeonato de España oficioso. Es una cita organizada con todo el mimo del planeta y que este año forma parte del circuito LETS de Lafuma. No me lo podía perder. En 2010 tuve allí unas situaciones increíbles y quiero volver a por ellas.



lunes, 25 de abril de 2011

Aznaitín, 1726

El Aznaitín -Natín en dialecto local, Az-19 en inglés- es un cerro de 1726 metros que se encuentra en Sierra Mágina, en el Sur de la provincia de Jaén. Visto desde el Guadalquivir parece que hace de avanzadilla de otros picos como el Mágina o el Almadén que, más altos pero menos valientes, se agolpan detrás de él.

Por su prominencia puede verse, gordo como un burgués, desde gran parte de la provincia. Y por esa razón misma, cuando estás en lo alto se pueden ver tantos pueblos que te faltan nombres para reconocerlos a todos. Obviamente, si no quieres quedar como un inútil que no conoce su provincia, te los vas a tener que inventar.

Bien por esta prominencia, bien por otras razones, desde hace siglos este cerro ha resultado llamativo para los habitantes de la comarca a pesar de que bien pensado no sea nada del otro mundo, no haya nada que no se pueda encontrar en cualquier otro monte.



En sus faldas pueden encontrarse muchos metros de sendero roto, pedreras inacabables por las que brincan pastores salvajes, vallas que no pintan nada, pastos que se secarán cuando llegue Junio y chumberas feas como un demonio. También hay una sima sin fondo, un poblado abandonado que siempre quisimos fuera de brujas y a sus pies discurre el E-5, el sendero que se convierte en la más tangible promesa de aventura cuando descubres que se puede ir de Tarifa a Atenas pasando por la puerta de tus abuelos.

Quizá sea por eso que no resulte difícil encontrar debajo de sus piedras abundante material para llenar de fábulas tardes de lumbre y mañanas debajo de la parra. Los tesoros escondidos, los versos en los romances, los maquis… incluso Muñoz Molina trazó por su cima el inverosímil camino que llevaría a uno de los personajes de El Jinete Polaco desde Lahiguera hasta Úbeda en lo que fue la primera aproximación del Ultra-Trail al territorio de Jaén y provincia.



Hablar de una montaña como escuela de vida es algo a mi parecer exagerado, pero también es justo reconocer las lecciones que esta montaña nos ha dado. En la cuesta que sube de Albanchez al puerto del mismo nombre hemos aprendido a marcar los necesarios tiempos de las subidas largas, a tirar del ritmo hasta el punto exacto en el que hay que aflojar porque los gemelos ya se tensan demasiado.



Un poco más arriba hemos descubierto que hay tramos, como éste de la foto, que se sacuden las etiquetas y se hacen imposibles de describir con un nombre solo, pues son un poco pedrera, otro poco trialera, un poco trocha y también trepada.



El último invierno, en una sola tarde, con contundencia y sin contemplaciones, descubrimos de repente que, a falta de ángel de la guarda, en la montaña hay una ley inexorable que dice que si tú te escapaste ese día fue porque a otro le tocó quedarse. Y que, si te dan a elegir entre perseguir la niebla y quedarte junto al fuego, escojas siempre lo segundo.


martes, 21 de diciembre de 2010

ASICS Gel Fuji - Primera prueba

Después de los preceptivos rodajes para que el pie se acomodara a la zapatilla y viceversa, llegó el momento de meternos en harina, o mejor dicho en barro.

La ASICS Gel Fuji es para lo que es. Como zapatilla de competición, priman las características de ligereza, agarre y respuesta por encima de la amortiguación o la comodidad. Tiene todo lo que vas a necesitar el día que has pensado darlo todo durante 30 kms.
Pero vayamos por partes.




Las probé durante el pasado puente de Diciembre en el rincón de la Sierra de Segura que se puede ver en la foto: Torres de Albanchez, tres palabras que son la forma más rápida de resumir todo lo que viene ahora: Bosque mediterráneo que rompe la caliza y que se extiende por alturas que van dede los 800 a los 1300m. Senderos que te guiñan el ojo antes de perderse en espesura de pino y romero. Desniveles elegantes, que te llevan del olivo a la roca y de la roca al olivo, continuos toboganes solo rotos por barrancos que surjen de improviso y que te envuelven en espino... al final tres días muy intensos en los que acumulamos un poquito más de 100 kms que nos sirven para hablar con un poquito más de propiedad sobre las ASICS FUJI.

Meteorológicamente fue un finde completito, con nieve el viernes, lluvia el sábado y barro todo el tiempo, que nos vino bien para probar las zapatillas en diversas condiciones.





En pistas como estas es donde más se nota que la FUJI es una zapatilla hecha para ir rápido. Responde pronto y con fuerza a cada zancada y te devuelve la energía en forma de impulso. En estos kilómetrostraté de exigirme a tope y pude meter algún kilómetro por debajo de 3', registro propios de una zapatilla de asfalto y que me parecen impensables cargando los casi 400 gramos de una zapatilla de montaña al uso.



Y este de las tres fotos es el terreno típico en el que se desarrollaron los rodajes la mayor parte del tiempo. Senda rota que no fue problema para la zapatilla y me ayudó a moverme, tanto subiendo como bajando, con una seguridad y una estabilidad que se agradece. A pesar de ser una zapatilla de perfil bajo y de dejar bastante al descubierto el tobillo. En bajadas salvajes como la de la derecha, que por no ser técnica en exceso permite dejarse caer hasta casi rodar, se agradeció la amortiguación del GEL que me aportó una comodidad extra.

La incomodidad vino en las subidas muy pendientes, como ésta:


Cuando correr se hacía imposible y había que echar mano a las rodillas, notaba demasiada presión en el talón, como si ahi se concentrara todo el peso del cuerpo. También tengo que decir que esa molestia se ha ido mitigando con el uso y ya resulta casi imperceptible.



Las prestaciones de estas zapatillas vuelven a ser excelentes en terrenos rocosos y técnicos como los de estas tres fotos. Se preveía un muy buen agarre, con esa suela tan rugosa y esos tacos tan pronunciados y la realidad lo ha confirmado. No son unos pies de gato pero poco le falta. En la línea roja de la foto, último tramo de la subida al Castillo (1145m) que los más prudentes califican como de grado IV (tampoco es para tanto!) las sensaciones fueron excelentes. Tanto que me permitieron soltarme de manos y sacar esta foto, entre la vida y la muehte:

Como se puede apreciar, las zapatillas comidas por el barro. Los tacos pronunciados hacían presagiar que el se acumulase en forma de torta pero no fue así, se fue evacuando correctamente. Cuando la cosa se puso tan fea tan fea que cogía color chocolate, algún patinazo me hicieron dar pero es justo decir que en terrenos así patinan hasta los clavos del 12.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

28 Nov 2010 K25 Trail de la Calderona.Serra (V)

Dos móviles empiezan a pitar sin orden ni concierto en el interior de una furgoneta y dos siluetas se levantan ensoñecidas:
-¿He roncado mucho?
-¿Que si has roncao? Parecias una motosierra, macho

Un despertar así no es el más dulce que se pueda desear, ni tampoco de los más recomendables , pero sí uno de los que voy a estar recordando hasta que me haga viejo.

Nos vestimos y salimos a la escarcha cuando todavía era de noche y en la zona de la salida los CXM's voluntarios ya llevaban un buen rato bregando con vallas, sillas, mesas y dorsales. El trabajo necesario para organizar una prueba así con la mitad del presupuesto de otros años dice muchas cosas y todas buenas del nivel organizativo que se gasta en el club CxM. Cuando todo el mundo habla genial de esta carrera y del resto de pruebas que organiza el club creo que no es cuestión de casualidad, ni mucho menos por peloteo, es un por una actitud genial y envidiable que me hace sentir orgulloso de llevar esta camiseta.

Iba por cuando salimos de la furgoneta, mirando al cielo para ver que ya no quedaban rastro de las nubes que habían estado soltando agua toda la noche. Ni de esas ni de otras porque lo que nos encontramos fue un cielo limpio y raso que poco a poco se iba quitando las mantas de encima para prepararnos un día perfecto de subir y bajar montañas.

Estaba muy acojonado ante la paliza que se avecinaba y ahogué las dudas en abundante café con leche y magdalenas, lo que hizo que durante el calentamiento notara el estómago bastante pesado. Todos los esfuerzos por acelerar la digestión resultaron infructuosos por lo que acabé sincerándome lastimosamente mi voz interior: "Mira que son 25 kms" , "mira que si hoy no es el día...", "Mira que nos hemos venido hasta Valencia sólo para arrastarnos...", "Mira que la voy a volver a cagar y esta vez por zampabollos..."

Por suerte con el disparo de salida las piernas tomaron el mando y en unos segundos estaba buscando la cabeza de carrera cuando todavía no habíamos salido de las calles del pueblo. Me dieron ganas de ponerme atirar pero me serené a tiempo. No era plan de empezar a hacer el tonto tan temprano.


Primer o segundo kilómetro
Foto: http://picasaweb.google.com/106224213248815604639

En el primer repecho hay un amago de despiste y la cabeza de carrera se descompone un poco. Llorens y Recatalá tiran hacia delante, Adell les sigue y yo hago lo que puedo. Voy cuarto, no tengo la sensación de estar exigiéndome demasiado pero tampoco encuentro razones para empezar a asufrir con 20 kilometrazos de prueba por delante. Al poco llegamos a la subida con la pendiente más alta de todas, la que nos llevará al Alt del Pí. Agacho la cabeza y me aplico en coger un ritmo bueno que me lleve hasta arriba, trotando de vez en cuando para no estancarme. Me coge Santiago García y llega a pasarme pero en la cima me dejo caer y me vuelvo a poner a su altura.

Me encuentro en mis highlights, mejor que nunca, bajando entre los pinos con soltura y afrontando un agradable rato de cresteo que nos lleva a pasar por dentro del Castillo de Serra y luego de vuelta al pueblo. Hay gente en el campo de fútbol y se agradecen los ánimos. Miquel me dice que controle, que los primeros van muy fuertes y aún queda mucho.

Lllegando al Primer Avitu
Foto: http://picasaweb.google.com/106224213248815604639

En el siguiente avituallamiento, apenas un kilómetro después, está Manoli, que me repite las advertencias y me hace pensar. Vuelve la voz interior con su retahila: "mira si te estás pasando", "mira que todavía quedan 16kms", "mira que si ahora te llega una pájara como la de Cuerda Larga y no llegas ni al km 15", "mira que nunca antes has competido 25 kms", "mira el barranco que empieza ahora"... con una verborrea así es fácil pasar de discusiones y como el objetivo es ganar la categoría sub23, que acaba justo en el k15, decido bajar el ritmo, dejo pasar a Santiago García y me aseguro de cumplir con los deberes.

En el k15 está la cima del Sierro, un monte al que se sube por un sendero que serpentea entre sombras y que no ofrece más visión que los 20 metros que hay entre curva y curva. Pierdes las referencias, el bosque te hace suyo y se te olvida que estás en una carrera; que compites por unos motivos seguramente absurdos y que el reloj sigue corriendo en tu muñeca. Por un momento incluso se te olvida que tienes que seguir las cintas colgadas de los árboles y vuelve a tí la típica presión en el pecho de cuando cuando crees que te has perdido.

En la cima del Sierro
Foto: http://picasaweb.google.com/106224213248815604639

Pero no, ya estamos en el Sierro. Unos traguitos de agua e isotónico y un trozo de mebrillo que no encuentra hueco en el gaznate. Me dejo caer por la pista ancha y firme que me roba un trozo de mis cuadriceps antes de dejarme otra vez en el barranco. De nuevo la duda de no saber si estoy en el lugar correcto. Creo que es el mismo sitio que hace 7 kms y veo a gente que corre en sentido contrario...Aparece un voluntario justo en el instante en el que voy a ponerme a llorar como un chiquillo: Tranquilo chaval, que no te has perdido. Esto se llama bucle. Bu-cle.

Menos mal. Queda la última subida que nos va a llevar al punto más alto del recorrido: Rebalssadors. En el siguiente control me cantan que el corredor de delante me aventaja en tres minutos y pienso que ya está todo el pescado vendido. No lo voy a coger así que todo mi trabajo consiste en no dejarme coger en los kilómetros que quedan, lo que no es moco de pavo tratándose de una subida de 3kms y 300m positivos en la que se va a poner a prueba mi inexistente solvencia escaladora.

Veeengaaarribaaa
Foto: http://picasaweb.google.com/106224213248815604639

De nuevo agachar la cabeza y aplicarse en el trayecto. Como quien caba un hoyo o como quien copia lo que le dictan voy poniendo un pie detrás de otro. De vez en cuando las manos sobre los muslos y siempre apretando los dientes vamos tragando metros de desnivel. Cada cierto tiempo me giro y controlo que la distancia con mi perseguidor, que ahora ya veo, no crezca pero que tampoco disminuya.

Por fin se ve más cielo que montaña, prueba indudable de que no estamos acercando a la cima. Ahora sí que está hecho. Vamos ya. Hay un par de kilómetros de pista regular en los que echo a correr con mucha fuerza y muchas ganas, lástima que la distancia con Santiago García ya sea insalvable. Desembocamos en un mirador desde donde la vista se escapa hasta el mar y te permite descansar mentalmente durante unos mínimos segundos antes de la última bajada.

La última bajada es trepidente, el sendero se enmaraña en muchos puntos y vamos saltando de piedra en piedra. Llevo 22 kilómetros corriendo y a pesar de que me duele todo el cuerpo no se me pasa por la cabeza parar. Mi mente tira de mi cuerpo e ignora los calambres que en un par de saltos me atraviesan los isquios. Paso el Kilómetro 22, el 23 y el 24...y ya estamos en el último. Estamos de vuelta en el pueblo y esprinto desde el primer momento en que toco el asfalto. Una cabalgada potente y larga que me permite vaciarme y llegar a la meta con la confortable certeza de haberlo dado todo.
¡MEETAAAAA!
Foto:
http://picasaweb.google.com/106224213248815604639


Soy quinto absoluto y primer sub-23 en la última carrera en la que formaré parte de esta categoría. ¡Qué lástima llegar a viejo!



jueves, 25 de noviembre de 2010

Asics Trail Gel- FUJI-La primera impresión




Pues sí, ¡hubo suerte!

Ayer al mediodía me encontré el paquete con las Asics Fuji, las que yo quéria, encima de la mesa de la cocina y no pude resistirme a arrancar el papel a trizas. Sin esperar ni dar tiempo a fotos previas ni nada, tal y como aconsejaban en la página de trnd. Como la paciencia sea la condición indispensable del buen tester.... apañados vamos.

El caso es que esta zapatilla es tan ligera que pensé que me habían timado y la caja estaba vacía. 305 grs dicen los papeles y a falta de báscula de precisión nos lo vamos a creer. Me la probé para tenerla un rato por casa y la sensación es comodísima, de gran amortiguación, casi casi como una de asfalto.

Estéticamente me gusta mucho a pesar de que la combinación de colores ya la ha usado Salomon en, por lo menos, las XA Pro 3d Ultra y las Speed Cross. El dibujo del volcán Fuji con el nombre de la zapatilla es muy bonito también, tanto que si ése fuera ese mi rollo iría corriendo a tatuármelo en el gemelo. Bien traído, teniendo en cuenta que esta montaña (3700 y pico metros) es un símbolo recurrente en todo el arte japonés y que hay una carrera que sube a su cima en escasos 21 kms.


Aunque no se vea muy bien. Pone Gel-Fuji ES


Bonitas y pintonas. Conozco a más de uno que se las pondría hasta para salir por ahí.


Y hasta aquí lo estético. Como digo, es una zapatilla ligera y eso lo notas cuando la coges con la mano y cuando te la calzas. Había pensado estrenarlas este finde en el K25 trail de la Calderona pero las veo tan agresivas que no me atrevo a calzármelas por primera vez para una carrera tan larga (25 son los kilómetros). Parece que son perfectas para esos días en los que te levantas Killer y te da igual lo que se te ponga por delante y, sinceramente, aunque a nadie le quepa duda de que este domingo salgo a darlo todo, no me veo capaz de ponermelas por vez primera durante dos horas y media de terreno muy variado, con cuatro subidas y sus respectivas bajadas. Nadie recomienda esternar calzado nuevo en competición...y por algo será.

Ya habrá días. Por el momento las calzaremos para paseillos para ir a por el pan y algún que otro rodajito de parque, para que se vayan a costumbrado a mis anchos pies y se hagan una idea de lo que les espera. En el puente de diciembre se van a enterar... pero mientras tanto, no se puede hacer más cuando estás en medio del llano castellano.

Me ha gustado mucho la suela, muy rugosa y con tacos muy señalados, lo que sugiere unas excelentes prestaciones para manejarse por terreno mojado o entre rocas...y hasta si tienes que echarte una trepadita.

¡Esto es lija!


Y ahora la pega. No es de ley que a una zapatilla pensada para darlo todo en el monte le falte el bolsillito de la lengüeta donde guardar los cordones. Nos movemos en un terreno en el que hay que prestar atencion a demasiadas cosas como para andar pendientes de los cordones. Sólo falta que en mitad de un descenso con escalones de roca o roca irregular se te desaten los cordones porque se han enganchado... Puede ser que yo sea un torpón con los cordones y en nada se me desaten (que es lo que me pasa) pero, vamos, si hay que quitar gramos yo no los quitaría de algo que es totalmente funcional.

También es verdad que las Fuji traen como una pequeña cintita en la lengüeta que no creo que sea de adorno y que podría servir para sujetar la lazada de los cordones una vez hecha pero no sé...no me fío. Por si acaso lo solucionaremos con la cinta aislante que uso cuando tengo que salir a entrenar por el monte con las zapatillas de asfalto y que tambiién le pongo a las Inov-8. Aunque no peguen los colores.


¿Funcionará el invento?

Todo lo que he escrito es totalmente subjetivo y obedece sólo a mis impresiones. Lo que escribo no tiene ningún fundamento empírico y mucho menos científico pero, cuidado, creo que es lo que pensaría un tío de mi perfil que fuera a probarse estas zapatillas a la tienda.

En un par de semanas, la prueba real.



sábado, 20 de noviembre de 2010

Salgo en www.corredordemontana.com



Y yo sin afeitar





miércoles, 27 de octubre de 2010

24/10/10 XXIII Cross de la Cuerda Larga. Pto. Morcuera-Pto. Navacerrada (M)

Salimos inmersos en un alarido colectivo que trata de asustar a los miedos que suscita un recorrido muy aéreo, expuesto al sol y al viento (menos mal no a la niebla) y, además, desprovisto de agua en su práctica totalidad, pues sólo contamos con dos avituallamientos en los kilómetros 3 y 17 (de 19 totales).


Primeros momentos de la prueba. No salgo en la foto por medio segundo
Foto: skimotrail.blogspot.com


La selección de la carrera se hace en las primeras rampas que nos llevan a la cima de la Najarra. Eliseo Bodelón se destaca desde el principio y, sin concesiones ni un sólo amago de mirar hacia atrás, empieza a trabajarse desde el primer momento la brecha que le dará finalmente la victoria. Como siempre, me concentro en mi carrera y en mis sensaciones. Otros días me cuesta más no dejarme llevar pero cuando a los diez minutos los gemelos se están tensando como un arco y la boca absorbe el aire helado con desesperación, regularse es la opción fácil.

En el primer tramo de llaneo recorto sin dificultad la distancia que me separaba del tercer clasificado. Se me vuelve a ir en la siguiente subida pero en cuanto el terreno pica hacia abajo le vuelvo a adelantar. Repetimos el juego un par de veces hasta que una bajada algo más técnica entre bloques de piedra –Bailanderos, me parece- me permite ganar unos cuantos metros e irme hacia delante.

Vamos bien, me digo. El día es precioso, hay muchos kilómetros en los que se puede correr fluidamente y me gustaría saberme los nombres de todos los picos que se ven. Dejamos a la izquierda la Pedriza, aún entre sombras, y seguimos nuestra marcha hacia el oeste, con esa agradable sensación de no tener nada entre tu cabeza y el cielo. Mi única preocupación es no dejar de ver las marcas naranjas hasta que el viento del Norte casi me lleva por delante en un tramo más expuesto. Se hace muy incómodo correr chepado pero no queda otra, el aire es muy helado. Me consuelo pensando que de mal tiempo cada uno tiene su ración. Para no darle más vueltas me pongo a contar los pasos que voy dando. Mal de muchos… ya sabes, epidemia.

Cuando giro la cabeza no termino de perder de vista a mi perseguidor. Sé que aún queda la última subida seria, hasta Cabezas de Hierro, y que ahí estará la clave de lo que pase en adelante. Al poco aparece la cima como un gigante al que hay que derrotar y en lo alto dos puntitos, uno azul y otro verde, que me sacan más de media vida. Para colmo el cuarto clasificado me ha recortado tanto que ya puedo leer los números de su dorsal. Pues sí, aquí va a estar la clave. Aprieto los dientes y pienso en fuego: prefiero reventar a que me cojan. Corro hacia arriba todo lo que puedo y más. Cuando no, las manos empujan con ansia a las rodillas para que no tarden tanto en impulsarse y recuperen cuanto antes. Me anima que no me lleguen a recortar la distancia y trato de correr un poco más. Por fin la bajada. Alivio.



Ya que no tengo fotos mías, las tomo prestadas. Diferentes momentos de la carrera
Foto: Yolanda Encinas


Me acuerdo poco del perfil y no conozco bien estos terrenos pero calculo que me quedan 4 kms hasta el avituallamiento y 6 hasta la meta. Dos subidillas más y la gran bajada. Parece poco pero ya se me empieza a hacer larga esta historia, un retortijón me pasa por el estómago y me doy cuenta de que es hambre. Es ahí el momento en el que empiezo a sentirme muy débil, ni siquiera puedo con las zapatillas y cada zancada se me hace un mundo. No es posible, una pájara, ahora, no…Qué duro. Me parece que al siguiente paso me voy a tener que parar y sentarme en una piedra. Me quedan como mucho un gramo o dos de energía y ya nada funciona: ni contar pasos, ni cantar canciones chorras, ni lo bonito del paisaje…me empieza a dar por culo la Sierra de la Guarra Dama y todos sus nombres inventados… En estas llego a la Bola del Mundo, hay un control, pido isotónico a voces y me tiro de cabeza por la pista del telesilla. Alivio otra vez.

Aún se me hará larga, muy larga, la despiadada bajada que lleva al Puerto de Navacerrada por debajo del telesilla. Rezo para que no se me monte ningún músculo y para no tropezarme. Los pocos montañeros que suben por la pala nos animan pero no escucho lo que dicen, es imposible con esta forma salvaje de resoplar. Por fin tierra firme y voluntarios que uno tras otro te indican por donde cruzar mientras te felicitan. Más gente que ha subido al puerto a echar la mañana del domingo. Eso sí, ni un globo ni una triste pancarta de meta. Me desvían a la derecha y ahí ya está el albergue de la RSEA Peñalara. Último sprint hasta que alguien se acerca con un cacharro a mi muñeca, el chip pita y me dice que ya he llegado.

Sí. Soy tercero. Primer podium en carreras por montaña y primera competición en mucho tiempo que me deja satisfecho del todo. Ganas había ya.



lunes, 14 de junio de 2010

Estas cosas van así...

Cada célula debe creer a fondo en la situación. Si crees que puedes sobrevivir a una caída, te caerás. Si piensas que vas a ir al cielo o que te convertirás en una luz brillante que ilumine a tus amigos desde el universo paralelo, no lucharas con fuerza suficiente como para salir del marrón. Si crees que morir es cosa del destino, estas cediendo los mandos de tu vida y de tu muerte. Pones a alguien o a algo al volante. Pero si estas convencido de que una vez mueras todo se ha acabado, pelearas hasta la ultima caloría para aferrarte a lo que tienes ahora. Haras l o que haga falta para permanecer vivo. Vivo en el presente.

Mark Twight, Kiss or Kill


Cuando debería estar lanzándome a muerte hacia Cercedilla o negociando con el barro y la roca de los acantilados del Mar Cantábrico, mi vista no se permite ir más allá de unos folios garabateados hasta el absurdo que aportan más dudas que soluciones. El imperio a conquistar es vastísimo y ya eres presa de esa indeseable sensación. Esa indeseable sensación que te encuelve cuando eres consciente de que, aunque lleves estudiadas mil horas y dedique otras mil, aún sigues dependiendo de dónde tracen, a tu izquierda o a tu derecha, la línea que separa el aprobado del suspenso.

Pero hay que seguir. Ya mañana vendrá el sol. Y va a venir corriendo.

Está sonando: Los Simpsons



sábado, 15 de mayo de 2010

Mañana, al Mondalindo

Mañana vovlemos al monte a competir. Mañana, junto otras doscientas carrreras en todo el estado, se celebra el Memorial Fernando García Herreros, en Bustarviejo, Madrid.

A eso de las diez estaremos saliendo de Bustarviejo, tratando de dejar atrás el fresquito de la mañana (min 0º, max 12º), al mismo tiempo que las pulsaciones no se nos vayan de las manos. La misión está clara: subirse tres cerrillos (Cabeza del Arcón, 1559m; La Braña, 1766m; Mondalindo, 1831 ) y bajar. Todo lo rápido que podamos, como los punkis gitanos.

Según la organización ha estado nevando estos días, por lo que la tierra estará húmedo y la roca resbaladiza. Iremos con cuidado para no volver a liarla. Este es un perfil que he encontrado en wikiloc. Gracias a gpalacios que por cierto tiene un blog chulo y bien currao.



La mítica there is no boundaries ya ha tronado tres o cuatro veces esta tarde y le quedan por lo menos otras tres. Luego paseito, cenar pasta y todo eso; pronto a la cama y, cuando los colegas estén volviendo de Malasaña, al coche con las salomon en la talega.

jueves, 25 de marzo de 2010

Apariciones y Muñecos


No amigos... No es lo que pensais.
Esto que viene ahora no tiene nada que ver con los gaticos y monetes de Muchachada Nui (Nui!).

Son dos circuitos que me enseñaron ayer en un sitio donde vamos cada fin de semana y que ya tenemos trilladísimo en lo que a llaneo se refiere pero que en cuanto a desniveles, nos dimos cuenta de que no tanto.

En el entorno del Cerro de los Ángeles, que por su condición de centro geométrico de la Península permite tener a todos los rivales igual de cerca, se ubican estos dos circuitillos (uno: las Apariciones y dos: el Muñeco) que transcurren entre pinos, trincheras de la Guerra Civil, misas radiadas, basura y parejas follando.



Visto desde arriba, el Cerro es así

Es la típica área recreativa entre polígonos industriales que da algo de oxígeno a las poblaciones del Sur de Madrid. Bosque de repoblación, banquitos y fuentes, merenderos, pistas deportivas, columpios, una ermita, muchos tipos de cuestas y circuitos de distinta longitud es lo que te puedes encontrar en los 4kms de perímetro que tiene. Los corredores de la zona lo conocemos bien y por eso mismo sabemos que no es bueno quedarse allí cuando se hace de noche: Sodoma y Gomorra, en comparación, era una película de Disney.


El muñeco que da nombre al circuito

Pues allí estuve ayer con mi colega el Muelas. En una tarde fresquita, con lluvia primero y granizo después, le pegamos unas cuantas vueltas mientras nos contábamos las últimas batallas, planificamos las que se avecinan y dejamos clara la diferencia que hay entre lo que es duro y lo que es difícil, disertación que merece un post aparte.


La mítica recta donde empiezan todos los circuitos

Esto viene a confirmar mi teoría de que en este país nuestro, donde cada pueblo tiene su cerrillo como cada culo su grano, se puede entrenar la montaña en cualquier sitio. Hasta hay colegas que se lo montan en la mismísima Costa del Sol. Es sólo cuestión de imaginación.

Con más tiempo y poquito a poco iré comentando las zonas por donde he rulado y que, según mi persona, sirven bien para entrenar desniveles. Lo único que necesitas para ponerte a preparar la montaña son las ganas!!

(Digo correr. Lo que es mejorar y disputarle las copas al Kilian, ya va a ser más complicado)

martes, 16 de marzo de 2010

07/03 - CXM Banyeres de Mariola

23'3 kms y 1200m D+ no parecían tantos al principio, lo juro.

Con tres carreras de montaña en las costillas no soy ningún experto y me asusto fácilmente. Me quedan muchos tipos de terreno por pisar, muchas condiciones en las que probarse, muchas experiencia con la que llenarme los bolsillos...eso está clarísimo...pero no está bien esto que hago de no empezar a contar las cosas por el principio.

Se dio la salida puntualmente en medio de un ambiente güeno y divertido. Mucha niebla y humedad en el ambiente, fresquito pero no frio. Ganas de correr, vaya.

Un GPS chiva el primer kilómetro a los 3 minutos y 52 segundos. Voy cómodo y me siento peleón. Subo las dos primeras rampas con la cabeza y al km 5, en la primera bajada tocha, me miro el reloj, me pongo a echar cuentas... y al tropezar en una raiz me voy de boca al suelo.

Estoy bien, sólo tengo unos arañazos en los muslos y en la rodilla, así que escupo la pinocha y, nervioso y enrabietado, me pongo a correr a todo lo que doy... hasta que llegamos a la siguiente cuesta grande.

No voy, no voy, no voy...Me duele todo, voy altísimo de pulsaciones y correr me cuesta una barbaridad. Me van pasando corredores hasta que me quedo solo como la una. Avanzamos por sendas reviradas, escondidas en matorrales que te arañan hasta el alma, envueltos en niebla y por un bosque desesperadamente tupido. Sin referencias. No logro recuperarme. Bajada chunguísima por mitan de una zanja. Barro y más barro.

Km10. Un tramo de carril, se puede correr algo...por poco tiempo. Ya estamos otra vez subiendo entre pinos. Joder con el bosque mediterráneo. Me dan mucha envidia los juveniles, que ya les toca volverse cara a meta.

Me alcanza un corredor y juntos subimos hacia el punto más alto de la carrera. En el km 15 nos avisan de que llega la zona más técnica. No mienten. Es una senda rota que te obliga a ir saltando entre rocas mojadas, a patinar y tropezarte con los riscos. De repente una pared. Habrá que trepar. Llegamos a la cima y más bailar entre las piedras. Con el piso mojado es complicado mover rápido los pies y dspués de darte un porrazo el instinto te obliga a cuidar de tu cabeza cuando deberías estar volando hacia abajo como si no hubiera un mañana.

Un juez me chilla que voy en el puesto 14. Llegamos a una pista, qué descanso. Ya no hay que mirar al suelo y por eso mismo me salto un cruce. No me doy cuenta de que ya no veo marcas hasta diez minutos más tarde. Joder, la que he liado. Envuelto en la niebla es imposible orientarse. Por lo menos creo que no he cogido ningún cruce y sólo con volver sobre mis pasos llegaré al circuito.

Corro más porque las otras opciones son ponerme a pegar voces o sentarme en una piedra a esperar y, claramente, ninguna me convence. Efectivamente, a los diez minutos me encuentro con las marcas. Qué gañán soy. Ya habrán pasado veinte y me da igual los que me pasen ahora. Desmotivado es poco. Echo a andar cada vez que tengo excusa y, enfadado con el mundo, dejo pasar los kilómetros. Dos subidas más completan un recorrido bonito y trazado con imaginación, aprovechando las posibilidades del entorno. Como debe ser.

Puesto 28 con 2h23mino03seg, me da rabia no haber estado a la altura pero, dentro de lo malo, teniendo en cuenta de llego de la nada, no es poco.

Y ya está. Poco más que contar. Lo bueno de meter la conclusión al principio es que ahora no hace falta ponerla.

Las fotos del SLIDE, para hacerse una idea del percal.
Son de: Alberto, (kmsXhacer), Vitorunner y del C.A. El castellet


lunes, 2 de noviembre de 2009

El Rescate de Óscar Pérez

El pasado verano el alpinismo ganó portadas merced a la tragedia de Álvaro Novellón y Óscar Pérez. Los dos montañeros acometían el descenso del Latok II (7145m, Pakistán) cuando, evolucionando sobre hielo en malas condiciones, Óscar cayó y se rompió un brazo y una pierna. En la caída, la cuerda que les uníase enganchó milagrosamente en un saliente y quedaron los dos colgando, uno a cada extremo, hasta que Álvaro consiguió liberarse de tan macabro péndulo. Aseguró a su compañero, le dejó las provisiones y, mientras éste se liaba un cigarrillo, bajó, con mucho coraje y escasísimo material a la búsqueda de un rescate.

Pérez y Novellón en un momento de la expedición.
www.elpais.es

La noticia llegó a España y mientras su club, el Peña Guara de Huesca, movilizaba todo lo movilizable, los perezosas redacciones de agosto nos involucraban en la historia a la espera de la imagen, la portada, las declaraciones o el sonido del siglo. Todos nos encontramos de repente hablando de montañas, de los Himalayas, de paseos por la sierra que creíamos que se parecían un poquito al ascenso de una mole de roca de casi 7000m aislada en el último rincón de Pakistán... de riesgos asumibles y no, de cosas que se hacen y cosas que no, de creoques y piensoques... de familia, compañeros, pobre madre, pobre novia, de despliegue exagerado, de quién paga la fiesta, si hay medios o no... Como si supiéramos una mierda de algo. Como ejemplo quedan los montones de comentarios en las webs de los medios generalistas, algunos tan frívolos y tan soberbios que dan ganas de vomitar. Algo va mal cuando un deporte sólo se vuelve interesante si hay muertes de por medio .



El Latok II. No sé qué hostias señala la flecha.
www.elpais.es


A todo esto un grupo de hombres de monte, enjutos y barbudos, daban una lección y se plantaban de un día para otro en Islamabad. Los Corominas, Larrañaga, Zangrili , Ascaso, Tosas, Elías, Portilla, Corrochano y Moratinos, coordinados por Sebas Álvaro y ayudados por porteadores de altura nativos, dejaron de lado tanta pamplina y a la pregunta ¿podeis ayudar? dieron la única respuesta que hombres humanos, valientes, íntegros y solidarios podrían dar.
Pelearon, lucharon, se dejaron hasta la última caloría y llegaron al límite de lo razonable: no se iban a arriesgar vidas por bajar un cadáver. El final de la historia abrió un par de informativos y ya todos lo sabemos. El que quiera recordarlo puede encontrar la sucesión de los hechos en el especial de Desnivel y el blog de Simón Elías, también de la misma casa y ambos completísimos.

La noticia salta hoy en Desnivel.com con las declaraciones del presidente del club Peña Guara, en las que cuantifica el coste total del rescate y aporta unas interesantísimas reflexiones. Aquí dejo un resumen:

¿Cuál ha sido, aproximadamente, el costo del rescate?
Ahora mismo estamos en una cifra de 110.000 euros en total. Esto incluye el costo de los helicópteros, del viaje del equipo de rescate que salió desde España, los sherpas, porteadores, agencias, vuelos internos, comida y hospedajes en Pakistán, el material comprado allí… Además, está todo el tema de comunicaciones que también tiene un coste alto, porque hubo que utilizar dos teléfonos satélite y tres móviles.

...
Los límites del seguro son 9.000 euros por accidentado. La aportación del seguro, en el Himalaya, da para sacar a una persona del campo base o de un poco más arriba. No da para mucho más pues un helicóptero a un campo base viene a costar aproximadamente 5.000 o 6.000 euros...

...
Recibimos la llamada de Álvaro Novellón el día 8 por la tarde, y el día 9 ya teníamos este primer presupuesto. (120.000€)
Para afrontar los pagos que había que hacer, mientras recibimos el dinero de las aportaciones prometidas por diversas instituciones, Peña Guara pidió a un banco una cuenta de crédito que nos fue concedida.


Hay gente que se ha negado a pasar sus gastos de participación en el rescate, como los alpinistas americanos o Sebastián Álvaro, ¿no?
Sí, Sebastián Álvaro rechazó que se le abonaran sus gastos, y sólo en llamadas telefónicas ha gastado mucho dinero. Los cinco alpinistas de nuestro país que fueron allí abandonaron el trabajo de guía que estaban haciendo. La mayoría de ellos no tienen un trabajo estable y, sin embargo, lo dejaron todo y marcharon. Y solo les hemos pagado los gastos que tuvieron: gasolina para volver a España desde los Alpes, teléfonos personales que han utilizado en la expedición… Los americanos tampoco han querido cobrar el importe de sus gastos.


...Antes del accidente hubiera dicho sólo que los clubes nunca podemos dejar de apoyar a nuestros deportistas cuando adquieren compromisos deportivos de alta dificultad. Hay que seguir apoyando al deportista, al expedicionario. Después del accidente nuestra actitud como club sigue siendo la misma, pero de cara a proyectos nuevos, de alta dificultad, en macizos extranjeros, y con posibilidades de que se repitan situaciones como esta, hay que buscar un seguro que cubra lo más posible de un operativo de estas características. Hay que tener muy claro hasta dónde se puede llegar en caso de que sea necesario un rescate y dialogar, antes de la partida, de forma clara y con la cabeza bien fría con los alpinistas de las situaciones que pueden darse.

Mirando para atrás, ¿hay algo de lo que te arrepientas en el tema del rescate de Oscar Pérez en el Latok?
Lo único que tengo claro es que si por desgracia nos vuelve a suceder una situación así, la experiencia de este caso nos ayudará a ser más rápidos porque en determinadas cosas ya sabremos cual es la vía ágil. Nos ha enseñado cuales son los hilos que hay que mover, las gestiones…
No nos arrepentimos de nada. Sólo tengo que decir que no hay que dejarse llevar por el corazón, hay que ser fríos, saber que tenemos entre manos, y sobre todo, y esto es muy importante, ser rigurosos en la información que se transmite a la familia y medios de comunicación.

Sí que es verdad que, durante todo el rescate, habéis trasmitido la información de forma muy clara tanto a los medios como a la familia, sin caer nunca en el sensacionalismo ni amarillismo.
Si, siempre hemos explicado qué hacíamos, porqué, cuáles eran las posibilidades. Nunca hay que olvidar que la información que estás dando es por una desgracia deportiva, es imprescindible no dejarte influir por posturas que no tienen que ver con la realidad de la situación deportiva; me refiero a que si te llaman de programas de corazón y cosas así, hay que decirles “No, creo que se ha equivocado …”.
El accidente, al ocurrir en el mes de agosto, cuando no hay noticias, hizo que los medios de comunicación se volcaran. Si nosotros hubiéramos entrado al trapo de algunos medios, nuestra actuación hubiera perdido todo el sentido deportivo. Nuestro deber era claro, teníamos un compañero en la montaña y teníamos que hacer todo lo posible para ayudarle sabiendo que era posible que todo lo que hiciéramos no sirviera para nada.

...Cuando recogí el reconocimiento de la Federación Aragonesa de Montañismo, estuve como ocho minutos dando nombres y grupos de gente que nos había ayudado...
Poco o nada más que añadir. Las únicas dos palabras que se me juntan en la mente son gestión y encomiable. Bueno, también se me viene a la memoria el artículo de Oscar Gogorza, director de CampoBase en El Pais. Buen epílogo.

martes, 6 de octubre de 2009

Pero esto qué es

Si yo fuera un maquina del pedaleo, este blog se llamaría Haciendo la goma; por esa tendencia a divagar, ir, volver, desentenderse y reengancharse sobre un mismo tema.



Si esto fuera cosa de acumular kilómetros hasta perder la cuenta, este cuaderno de entrenamientos se llamaría Kilómetros por recorrer; por ese afán de ir cada día un poco más lejos, cada vez un poco más rápido.



Si la historia fuera de subir montañas, esta colección de batallas llevaría por nombre Conquistadores de lo Inutil, en memoria de Lionel Terray y de lo que hizo. Y porque es un libro cojonudo.



Si lo que más me gustase en la vida fuera retorcerme pegado a una pared, todo el peso de mi cuerpo pendiendo solamente de la llema de mis dedos, a esta selección de fotos, videos y movidas motivamentes, le hubiera puesto el título de Todo por la tapia .




Pero como me interesa todo esto y mucho más, al final al chiringuito le he puesto Disparando Pan de Higo. Porque aquí estamos para dar y darnos caña. Además pienso escribir lo que más me apetezca, con el maquillaje justo para no caer en lo maleducado y el denominador común de la exigencia mental y el esfuerzo extremo. Sin pretensiones y adornado con (según yo) buen rocanrol del terreno.