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sábado, 5 de febrero de 2011

31 Ene 2011 - Media Marathon de Getafe (M)


Buen día, a pesar del frío y otras circunstancias. En toda la mañana la temperatura no subió más de 3ºC y en toda la semana pude dormir más de seis horas por noche.

Sin embargo había muchísimas ganas de correr y hacerlo bien. No todos los días se puede disponer de un circuito tan llano y tan bien conocido como el de Getafe ni todos los años tienes la suerte de haber acumulado cienes y cienes de kilómetros en las últimas semanas: 26 horas en Noviembre, 31 horas en Diciembre y otra vez 26 en Enero. Hablamos siempre de tiempo de carrera, lo que supone ignorar abdominales, pesas, estiramientos y otras frivolidades.










En ese tiempo de carrera sí deberían ser contados rodajes largos en la montaña en los que tratamos de tú a tú con el hielo, la nieve y la noche; sesiones inacabables de series en la pista (ese inolvidable 3x8x300m) y en los dos desiertos kilómetros de la recta del Cementerio; fartleks en los que corrimos cada minuto como si fuera a ser el último, olvidando para ello el hambre que hay a las nueve y media de la noche. También, aunque no haya que estar muy orgulloso de ello, cabe mencionar el único intento de doblar sesión que realizamos antes de las siete de la mañana de un día indeterminado, tan duro y tan desvastador en sus efectos que no hubo fuerzas ni ganas para repetirlo.







Así pues, le dimos plantón a los libros y a los apuntes por un rato y nos encaminamos a la línea de salida con el objetivo de acabar lo más rápido posible. Para seguir estudiando, por si alguién lo está dudando.

Más en serio, la hora y quince estaba en mi cabeza como una meta por la que luchar. Sabiendo que eso suponía bajar dos minutos largos mi marca personal, la hora y quince era un lugar al que llegar y que daba sentido al tortuoso y casi siempre absurdo camino por donde hemos transitado los meses anteriores.

Se dio la salida y, como de costumbre, tuvimos que arramblar con los cuatro o cinco personajes que por causas del todo incomprensibles para el intelecto medio aspiraban a la cabeza de carrera cuando su sitio, por preparación, capacidad y sobre todo por su actitud, estaba más cerca del coche escoba.








Primer kilómetro en 3:18. Para acabar en hora quince tampoco hace falta correr tanto, así que relajo y la gente me sigue pasando por los dos lados. La estrategia consiste en disimular mientras pasan los kilómetros y no empezar a sufrir hasta el kilómetro catorce. En estos primero smomentos la gente viene y va, se sengancha y se vuelve a acoplar en los grupos y no encuentro un panorama claro hasta que a eso del kilómetro tres me alcanza un veterano que me suena de la Intercampus y me parece una referencia inmejorable.

Nos ponemos a la par y empezamos a clavar los kilómetros a 3'30'', segundo arriba, segundo abajo. Me siento genial, fuerte, con mucha energía para gastar y muchas ganas de dar guerra. Los kilómetros pasan sin esfuerzo y por fin me creo que bajar de la hora y cuarto está a mi alcance. Sé que queda más de la mitad de la carrera pero no me importa mucho, en esos momentos cincuenta kilómetros todavía te parecen pocos.




Las buenas sensaciones me duran hasta el kilómetro once. Un flato asesino empieza punzonearme en el costado y me va costando más seguir al veterano. Para no pensar me concentro en sus zapatillas pero éstas cada vez se van más lejos, se me escapan. No tengo muy claro si es él que está cambiando o soy yo que estoy pinchando. Entre tanto noto que el pulso se me acelera y las piernas se me quejan porque ésta no es su guerra. Le dejo ir.

Luego más tarde, bicheando por Internet descubro que este caballero (que por cierto no es el que sale en las fotos vestido de naranja) ganó la categoría de veteranos del Marathon de Nueva York en el año 2006 y que su registros normales andan por las 2h30-2h40 en Marathon. De verdad que es todo un honor compartir esos kilómetros, maestro.

Me quedo solo como una rata y busco la forma de que no se me vaya todo al traste. Ignoro los pinchazos, que ya los noto en el hombro, ignoro el sabor a sangre en la garganta y trato de buscar el compás que más se ajuste a la situación. Tengo margen de sobra para bajar de 1h15, sólo se trata de fluir y no romper motor.


Las voces conocidas ayudan a hacer más llevadero el agobio y ya vamos por el 17 , el punto más alejado del recorrido. Un instante de relax mental ya que en este punto sólo queda volver a meta. Este kilómetro se me pasa muy rápido y antes que me de cuenta estoy en el 18. Bien, la cosa está respondiendo, vuelvo a rondar los 3'30'' y me esfuerzo porque no decaiga. Incluso paso a un corredor, tal vez no sea demasiado tarde para bajar de hora catorce. Abro el gas que creía no tener y decido jugármela a reventar en los kilómetros que quedan.

Cuando entro en el polideportivo y encaro la última recta veo que se va el 3 y viene el 4 en el cronómetro. 1:14:00 al pasar el k21, último hachazo (que se puede ver aquí) y por pura rabia cubro la última recta en 14 segundos.

Por tanto, 1:14:14 en meta y primer local ,que me permite volver a casa con un jamón al hombro. Como si en esa mañana hubiéramos salido a cazar jabalises.




(Gracias por las fotos a Sebas Navarrete)


martes, 16 de marzo de 2010

07/03 - CXM Banyeres de Mariola

23'3 kms y 1200m D+ no parecían tantos al principio, lo juro.

Con tres carreras de montaña en las costillas no soy ningún experto y me asusto fácilmente. Me quedan muchos tipos de terreno por pisar, muchas condiciones en las que probarse, muchas experiencia con la que llenarme los bolsillos...eso está clarísimo...pero no está bien esto que hago de no empezar a contar las cosas por el principio.

Se dio la salida puntualmente en medio de un ambiente güeno y divertido. Mucha niebla y humedad en el ambiente, fresquito pero no frio. Ganas de correr, vaya.

Un GPS chiva el primer kilómetro a los 3 minutos y 52 segundos. Voy cómodo y me siento peleón. Subo las dos primeras rampas con la cabeza y al km 5, en la primera bajada tocha, me miro el reloj, me pongo a echar cuentas... y al tropezar en una raiz me voy de boca al suelo.

Estoy bien, sólo tengo unos arañazos en los muslos y en la rodilla, así que escupo la pinocha y, nervioso y enrabietado, me pongo a correr a todo lo que doy... hasta que llegamos a la siguiente cuesta grande.

No voy, no voy, no voy...Me duele todo, voy altísimo de pulsaciones y correr me cuesta una barbaridad. Me van pasando corredores hasta que me quedo solo como la una. Avanzamos por sendas reviradas, escondidas en matorrales que te arañan hasta el alma, envueltos en niebla y por un bosque desesperadamente tupido. Sin referencias. No logro recuperarme. Bajada chunguísima por mitan de una zanja. Barro y más barro.

Km10. Un tramo de carril, se puede correr algo...por poco tiempo. Ya estamos otra vez subiendo entre pinos. Joder con el bosque mediterráneo. Me dan mucha envidia los juveniles, que ya les toca volverse cara a meta.

Me alcanza un corredor y juntos subimos hacia el punto más alto de la carrera. En el km 15 nos avisan de que llega la zona más técnica. No mienten. Es una senda rota que te obliga a ir saltando entre rocas mojadas, a patinar y tropezarte con los riscos. De repente una pared. Habrá que trepar. Llegamos a la cima y más bailar entre las piedras. Con el piso mojado es complicado mover rápido los pies y dspués de darte un porrazo el instinto te obliga a cuidar de tu cabeza cuando deberías estar volando hacia abajo como si no hubiera un mañana.

Un juez me chilla que voy en el puesto 14. Llegamos a una pista, qué descanso. Ya no hay que mirar al suelo y por eso mismo me salto un cruce. No me doy cuenta de que ya no veo marcas hasta diez minutos más tarde. Joder, la que he liado. Envuelto en la niebla es imposible orientarse. Por lo menos creo que no he cogido ningún cruce y sólo con volver sobre mis pasos llegaré al circuito.

Corro más porque las otras opciones son ponerme a pegar voces o sentarme en una piedra a esperar y, claramente, ninguna me convence. Efectivamente, a los diez minutos me encuentro con las marcas. Qué gañán soy. Ya habrán pasado veinte y me da igual los que me pasen ahora. Desmotivado es poco. Echo a andar cada vez que tengo excusa y, enfadado con el mundo, dejo pasar los kilómetros. Dos subidas más completan un recorrido bonito y trazado con imaginación, aprovechando las posibilidades del entorno. Como debe ser.

Puesto 28 con 2h23mino03seg, me da rabia no haber estado a la altura pero, dentro de lo malo, teniendo en cuenta de llego de la nada, no es poco.

Y ya está. Poco más que contar. Lo bueno de meter la conclusión al principio es que ahora no hace falta ponerla.

Las fotos del SLIDE, para hacerse una idea del percal.
Son de: Alberto, (kmsXhacer), Vitorunner y del C.A. El castellet


domingo, 20 de diciembre de 2009

Carrera Popular Aranjuez . 10k. 20/12/2009

Suena el despertador y me despierto de camino a la ducha. Salgo y miro al cielo. Bien, va a hacer sol. Si tuviera mp3 lo habría conectado para escuchar algo de Barricada, Benito Kamelas, La Fuga, Segismundo, el "último" descubrimiento llamado Scatman Jhon, Doctor Deseo, Obrint Pas... (en fin, tú sabes)... pero como no tengo enchufo la radio que casualmente (lo juro!) sintoniza RadioOlé; no suena ninguno de estos pero el Barrio y el Fary también tienen su efecto.

El mundo es para aquellos que siempre tienen un plan B, muchacho.

Café fuerte, tostadas con aceite, tomate y chorizo, zumo de naranja y croissants. Me corto de comer cuando me doy cuenta que la carrera sólo tiene 10 kms y el desnivel acumulado es de cero metros. Corriendo al tren. 25 minutazos, menos mal que me he acordado de traer un libro. Me bajo entre una manada de tíos en mallas que me arrastra a los puestos de incripciones, cojo mi dorsal y el de mis compañeros y me encuentro con Carlos, uno del club que me da la equipación más guapa que he llevado nunca. Me cambio detrás de un coche y caigo en la cuenta de que no hace mucho frío, así que ni gorro, ni guantes, ni hostias. Empezamos a calentar y en veinte minutos escasos estoycon Luis que hoy será mi pacer(1), abriendome paso a codazos para llegar a una zona de la salida digna. La organización ha puesto cajones para que la gente se distribuya según su marca pero no los respeta ni dios.

Empieza la cuenta atrás y al llegar a cero eso es la guerra. Codazos, empujones, alguna caída, casi tengo que saltar a un señor gordo y bajito que inconcebiblemente se ha puesto en la primera fila. Joder, me encanta que miles (ojalá fueran millones) de personas madruguen y tomen una ciudad el domingo más frío del año, pero a mí no se me ocurre salir delante de los que van a hacer 30 minutos, pues me arrollarían. A los 500 metros ya se puede correr bien y me encuentro con Luis, que me dice: vamos a pasar a 3'15'' para ir con margen. No se te ocurra mirar el reloj, yo te iré diciendo. Le digo que vale pero sé que no me voy a resistir. En 10 minutos caen los 3 primeros kms, bien, contento de estar ahí. Luis, no aprietes más que no voy tan cómodo. Pasamos el km 5 en 16'43'', ya más apretado; el km 6 en 20'18'' y comienza el espectáculo. Los músculos se crispan, empiezan a quejarse y el cuello se me tuerce. La sonrisa del payaso me cruza la cara, y Luis se me va unos metros; me habla pero no lo escucho, me empieza a pasar gente, paso de mirar los tiempos porque no tengo ni fuerzas ni ganas. El final es una recta de un kilómetro que parece alargarse hasta el infinito. Sé que voy a hacer marca pero me enfado porque podría ser mejor. No se pue'ser tan malo. Aprieto los dientes y consigo esprintar.

34'31''. No está mal puesto que mi anterior marca es de 35'20'', pero da rabia porque durante la mitad de la carrera he acariciado la idea de bajar de 34. Aun sabiendo que faltaba la otra mitad. Me hubiera gustado saber sufrir un poquito más, ser más duro de cabeza y no pinchar tanto en los últimos kilómetros. Llegar muerto a meta si hubiera hecho falta.

Pero bueno, es la segunda carrera de este tipo (rapidísimos 10 kms) que hago y noto que aún no es mi terreno, estos ritmos son muy agresivos para mi, una media, por ejemplo, me resulta más fácil de correr. Me quedan muchos entrenamientos de calidad por meter y unas Navidades plenas de kilómetros, desniveles y aceituna. Si todo va como espero me voy a poner como un jabalí.


Está sonando: Scatman's world, de Scatman Jhon

(1) Pacers o Pace-Makers o liebres son los atletas que las organizaciones de las grandes carreras (marathones y meetings sobre todo) contratan para que marquen el ritmo de paso a otros atletas que quieren bajar el record de la prueba, del país o del mundo si se tercia. En el contexto del populacho, es el compañero de entrenamientos, mejor y más experimentado que tú, que te echa una mano para que bajes la marca mientras él se hace un entrenamiento un poquito más exigente. Si es un buen tío, como es mi caso, te animará, te hablará y te asistirá en el trance de acercate un poco más a tu límite. Estoy encantado de poder contar con gente así.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Frío y nieve en Aranjuez

El año pasado no pudimos participar en los 10k de Aranjuez a por el furor, no sé si endémico de Madrid, que hace que toda carrera con un poquito de fama agote sus inscripciones a los tres días de abrirse el plazo Fué una pena porque me encontraba al noventaytantos por cien de motivación y forma.

Este año, anduvimos un poquito más espabilados y nos llevamos sin pagar los últimos tres dorsales que quedaban en la tienda del Mario. Falta ese noventaytantos de forma, aunque sé que no anda lejos. La motivación ya viene de camino.


Para hacerse una idea de lo que encontraremos el sábado:



El día más frío de la semana. Con un 20% de posibilidades se nos tapa la almendra de nieve y con un 100% vamos a pasar muchisimo frío...Así que nada, calentamiento de 1h y, como dice mi abuela,